Buenas tardes compañeros y compañeras, amigos y amigas.

El Territorio Histórico de Álava tiene dos caminos: el actual, por el que ya transitamos, o uno alternativo que es el que ofrecemos los socialistas.

El actual, por el que nos ha llevado el Partido Popular, no tiene misterios:

Record en paro, con 27.000 desempleados.

Máxima notoriedad en España por actitudes racistas y xenófobas.

Recortes en políticas sociales.

Recortes en la dependencia.

Recortes en el Servicio de Ayuda a Domicilio.

Recortes en las asociaciones que atienden problemas sanitarios y educativos.

Recortes al deporte escolar y federado.

Cero inversiones.

Incapacidad para reclamar al Gobierno Vasco y al Gobierno de España las inversiones que nos corresponden en el Tren de Alta Velocidad, en el Aeropuerto de Foronda, en la siguiente fase del tranvía, en el Hospital Universitario de Álava, en infraestructuras educativas, en las necesidades hidráulicas.

Abandono de la financiación dedicada al mantenimiento y mejora de carreteras.

Terminar la legislatura sin presupuestos por acabar pegándose hasta con el PNV, que es quién ha venido sosteniendo al PP.

Finalmente, acabar teniendo un superávit de 10 millones de euros, con todas las necesidades que hay de empleo y de atención social.

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El sábado participé en un debate con el Diputado General de Álava saliente; en ese debate nos anunció muchos planes de futuro, pero cuando le interpelé por el balance de su legislatura calló.

Guardó silencio porque no tiene balance, porque lo que ha hecho es impresentable, porque ha sido insensible a las necesidades colectivas de los ciudadanos y ciudadanas del Territorio.

La derecha tiene clara su hoja de ruta, desmantelar todo lo que pueda las políticas públicas.

Para los socialistas es imprescindible que el sector público actúe como un instrumento de equilibrio frente a las desigualdades que produce la economía de libre mercado y, asimismo, como regulador de derechos individuales y colectivos.

La derecha no quiere derechos, quiere negocio.

Los socialistas también lo tenemos claro. Así se lo manifesté al PP y a la audiencia que seguía el debate:

“Si los alaveses y alavesas quieren que la política reactive la economía, pueda crear y ayudar a crear empleo, invierta en infraestructuras, recupere y mejore políticas sociales o vertebre el Territorio, practicando políticas de igualdad y de oportunidades, la primera decisión que hay que tomar es la de mandar al PP a la oposición”.

Permitidme una reflexión más sobre los demás rivales.

La primera sobre PNV. Con ellos no compartimos su objetivo independentista, su interés por uniformarnos a todos en los sentimientos y cultura nacionalista, ni en su voluntad de imponernos su forma de organizar la sociedad.

Tres rasgos suficientes para que la ciudadanía les deje en la reserva.

Álava es muy plural, muy abierta a ideologías, culturas, identidades diferentes, y preservar esta pluralidad no pasa por el PNV.

Menos por EHBildu, que en los rasgos señalados para el PNV, les ganan de largo en radicalidad.

Poca esperanza puede haber en los oportunismos y populismos de lo que hoy se llaman fuerzas emergentes, nacidas para asaltar los cielos o para modernizar el país, y que no se atreven a tomar decisiones para que Andalucía tenga un gobierno estable.

“Podemos” —o sus marcas blancas— y “Ciudadanos” se presentan en el Territorio Histórico de Álava. Dos marcas hechas en muchos casos, con personajes de ideas y principios tan confusos, tan fáciles de ser subastados, que antes han estado dando la lata en diversos partidos, también en el nuestro, donde sus aportaciones han sido nulas y sus ambiciones ilimitadas.

Un dicho popular señala que si tu burro está teñido, cuando llueva estás perdido.

Y yo solo puedo decir una cosa: con los que se han teñido, que nadie pierda un voto.

Los socialistas apreciamos y practicamos el rigor, la eficacia, algunas dosis de idealismo, de utopía, pero también de realismo.

Los socialistas sabemos que en Álava no habrá tras las elecciones mayorías absolutas.

Que serán necesarias alianzas, que habrá que tejer acuerdos.

Pero para llegar a ese escenario, es importante atreverse a liderar el cambio, a comprometerse con objetivos concretos, atreverse a hablar con claridad. Y yo, compañeros y compañeras, yo me atrevo.

ENCARTE 6

Sé y sabemos que en la ciudadanía hay ganas de cambio, que hay necesidades de las personas que están a flor de piel, necesidades que se agravan cada día más.

Sé y sabemos que hay malestar, que hay necesidad de que la política —de todos y para todos— llegue a más personas, sea más solidaria, más colectiva.

Claro que sí, este es el compromiso socialista.

Así nos queremos ganar la legitimidad los socialistas para pedir el voto a la ciudadanía.

Y así pedimos hoy, aquí, en este barrio, el voto de todos y todas los que quieran apostar por un gobierno progresista, cargado de sensibilidad social.

Este es el momento de la ciudadanía.

La ciudadanía alavesa tiene ahora la oportunidad de dejar en fuera de juego a quienes les han dado la espalda a sus necesidades.

El Territorio Histórico de Álava es una tierra cargada de oportunidades, cargada de futuro.

Pero hay que creer en él.

Hay que tener ambición para crecer.

Y yo la tengo.

Álava tiene industria de primer nivel, con una capacidad de exportación líder en Euskadi y en España.

Álava tiene una de las cuatro mejores zonas vinícolas del mundo.

Tenemos la mejor tecnología eólica del planeta y un potencial logístico ilimitado.

Álava tiene Universidad, buenas Escuelas de Formación Profesional, tiene muchos ciudadanos y ciudadanas bien preparados, bien formados para trabajar.

Álava lo que no tiene y necesita con urgencia son buenos gobernantes.

Álava debe ser un Territorio donde prevalezcan los acuerdos amplios, entre diferentes, y donde la ciudadanía pueda apreciar que avanzamos y que no estamos siempre en la disputa y en la parálisis.

Yo me comprometo a sumar en la política y fuera de la política, en la sociedad: con los emprendedores, con los autónomos, con los empresarios, con los sindicatos, con las asociaciones.

Me comprometo a sostener y mejorar los servicios públicos y las políticas sociales.

Álava, desde el inicio de la democracia, ha sido pionera, líder y ejemplo de las políticas sociales aplicadas.

Es imperdonable lo que ha hecho la derecha, pero no es irreparable.

Compañeros y compañeras. Amigos y amigas.

Siempre nos ha guiado lo colectivo frente a lo individual. El salvarnos todos frente al sálvese quien pueda. La redistribución de la riqueza, frente a la acumulación en unas pocas manos. La responsabilidad social, con nuestras necesidades y con nuestros retos, y con esa guía continuamos 136 años después de que se creara el Partido Socialista.

Hoy mi prioridad, la prioridad de todos los socialistas es el empleo, el empleo de calidad, dignamente retribuido.

Y para que haya empleo hay que crearlo y hay que ayudar a que se cree, y eso sólo se consigue ingresando más recursos para poder invertir más.

Me comprometo a ser implacable en la lucha contra el fraude fiscal y a corregir cualquier manera de elusión.

Me comprometo a fijar y cuantificar objetivos económicos en esa lucha.

Me comprometo a invertir esos recursos también en la creación de empleo.

Los Socialistas decimos NO al Fracking y NO a la nuclear, manteniendo el cierre de Garoña, y decimos SÍ a la energía eólica y a la solar, así como a otras energías renovables, y decimos SÍ a consensuar un mapa de ubicación de estas fuentes de energía. Porque si necesitamos la energía también debemos comprometernos con su producción.

Compañeros y compañeras. Amigos y amigas.

Quiero y me comprometo con una financiación equilibrada para los municipios que componen el Territorio Histórico de Álava. Equilibrada en comunicaciones, en servicios, en inversiones. Una financiación planificada que supere el clientelismo que todavía hoy se da en la política alavesa.

Quiero que Vitoria-Gasteiz sea, con todas las consecuencias, la Capital de Euskadi, la Capital cargada de eventos, la Capital que haga irresistible este Territorio para nuevas oportunidades económicas y de empleo.

Quiero que Vitoria-Gasteiz sea Capital Nacional e Internacional del Vino, que sea escaparate y oportunidad de más mercados.

Compañeros y compañeras. Amigos y amigas.

Quiero que la política sea de verdad, y por eso ni quiero ni me comprometo con propuestas imposibles, con políticas para quedar bien con quien te escucha y mal con quien te necesita.

No quiero el doble engaño de prometer lo imposible y después echar la culpa a los demás.

Y por eso los socialistas a nuestro programa electoral le llamamos Contrato con la Ciudadanía.

Por eso los socialistas hemos cuantificado el valor de casi todas nuestras propuestas, porque todas tienen que ser viables con los recursos disponibles.

Por eso los socialistas estamos comprometidos con una agenda pública abierta a toda la ciudadanía, una agenda en la que se pueda ver y evaluar cómo se cumplen nuestros compromisos.

Compañeros y compañeras. Amigos y amigas.

En estas elecciones hay mucha competencia, muchas candidaturas, pero sólo hay una que reúna tres requisitos: a saber, ser de izquierdas, haber defendido la libertad y la igualdad durante 136 años y, finalmente, haber protagonizado la construcción de todos los servicios públicos, derechos colectivos y políticas sociales de las que hoy disponemos en nuestro país.

Con estos requisitos no se construye el futuro, pero sí se consigue el mejor certificado de garantía de lo que sabemos hacer y de lo que nos comprometemos a seguir haciendo.

Estamos en la cuenta atrás para hacer el cambio que Álava necesita. Y los socialistas lo queremos hacer con todos y cada uno de los que componen la sociedad alavesa. Porque somos el único partido que gobierna para la mayoría. Porque somos el único partido que hacemos de Álava nuestra prioridad.

Nada más, muchas gracias.

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