La historia del vino en Rioja Alavesa es una historia de éxito. El sector vitivinícola y el sector servicios asociados al enoturismo son los principales motores de la economía de una comarca que puede presumir de elaborar algunos de los mejores vinos del mundo y, al mismo tiempo, encabezar el ránking de renta per cápita en Euskadi.

Esta historia de éxito tiene como principales protagonistas a sus gentes, a sus más de 250 bodegas –pequeñas, medianas y grandes– y, sobre todo, a sus viticultores y bodegueros/as y su compromiso por mimar la tierra y al viñedo y mantener una cuidada elaboración y crianza… Sin olvidar su afán por continuar mejorando día a día.

El éxito también se debe a que la calificación Rioja es conocida a nivel internacional, es nuestra tarjeta de presentación por ser una marca de prestigio que nos ayuda a la promoción y venta de nuestros vinos.

Es cierto que el sector atraviesa momentos de incertidumbre debido a la confluencia de varios factores como el cambio climático y sus efectos a medio plazo sobre el viñedo; la liberalización del viñedo; la caída de ventas en el Reino Unido, principal mercado exterior para el vino de Rioja Alavesa, asociado al Brexit; y la ‘guerra’ comercial y los nuevos aranceles anunciados por Donald Trump.

Precisamente, en esta coyuntura, debemos evitar introducir más incertidumbres en el sector como es la creación de una nueva denominación de origen.

Este camino, abanderado por algunas bodegas y amparado por algunos partidos políticos sólo generaría división, dudas y, en definitiva, pérdida de competitividad.

Los socialistas somos claros y rotundos: defendemos la permanencia de las bodegas de Rioja Alavesa en la DOC Rioja con la convicción de que es la mejor herramienta presentar y vender nuestros vinos. ¿Sería sensato abandonar la DOC Rioja cuando está considerada como una de las ocho mejores denominaciones de origen del mundo del vino?

La respuesta es evidente: No. Crear una nueva denominación de origen supondría empezar de cero y significaría, además, renunciar a la marca ‘Rioja’, una marca que es nuestra, y al prestigio asociado a la misma que nuestras bodegas y bodegueros han contribuido a construir durante más de un siglo.

Me gustaría subrayar también que poner en marcha una nueva denominación de origen, dotarla de medios humanos y materiales, mantener dicha estructura y promocionarla nacional e internacionalmente cuesta tiempo y cuesta, también, dinero. Lo que supone un mayor gasto a las bodegas que decidan conformar la nueva denominación, porque van a ser menos y van a necesitar más. Esta es otra de las causas por las que crear una nueva denominación es peor para esa parte del sector que quiere empezar un camino en solitario.

Insisto. Los socialistas abogamos por la permanencia de las bodegas de Rioja Alavesa en la DOC Rioja y, eso sí, defendemos de forma paralela la necesidad de que sector e instituciones trabajen coordinadamente para avanzar en la diferenciación de los vinos de Rioja Alavesa, a su promoción, a su constante mejora en calidad y atención a los clientes, así como en el desarrollo y aumento de la calidad en los servicios del enoturismo, y por supuesto, a que las instituciones alavesas estén mejor representadas en los órganos rectores de la Denominación.

Hemos conseguido avances significativos en los últimos tiempos y hoy, por ejemplo, los vinos de Rioja Alavesa pueden identificarse en etiqueta como vinos de comarca y localidad. Estamos convencidos de que esta línea, basada en la colaboración, es línea que debemos seguir para garantizar el presente y, sobre todo, el futuro de nuestros vinos y nuestra Rioja Alavesa.