Presento mi precandidatura a la Secretaría General del Partido Socialista de Álava por tres razones:

Porque me lo han pedido un número suficiente de compañeros y compañeras con los que he trabajado, que han confiado en mí y a los que no puedo decir que no.

Quiero ser candidata porque me siento con fuerzas y con ganas de contribuir a que el proyecto socialista sea un proyecto alternativo a la derecha y a los nacionalismos.

Quiero ser candidata también porque soy mujer y porque como mujer quiero no sólo reivindicar y luchar por la igualdad, sino practicarla y asumir riesgos y responsabilidades que mayoritariamente han sido lideradas por hombres, como así ha sido la Secretaria General.

Me presento orgullosa de poder aportar recorrido y experiencia política.

Ahora que parece estar de moda no tener pasado o renegar de él, yo quiero defender el patrimonio político acumulado de este partido de 135 años de existencia.

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En la historia del socialismo existen errores, hay que reconocerlos, corregirlos y superarlos, pero los errores no empañan los aciertos.

La contribución del socialismo en su existencia a la libertad, a la justicia, a los derechos, es inigualable por ninguna otra formación o ideología política.

Hablar de socialismo es hablar de sanidad universal, de educación para todos, de España en Europa, de pensiones, de la alta velocidad, de la resistencia al terrorismo hasta vencer a ETA.

Me siento orgullosa de ese legado.

Un legado en el que veo a Patxi López, Fernando Buesa, Javier Rojo, Txarli Prieto, Luis Alberto Aguiriano, Vidal Sucunza, Augusto Borderas, Amado Ascaso y una interminable lista de socialistas entregados al servicio público.

De todos ellos he aprendido y a todos ellos todo mi reconocimiento.

Soy consciente de que es una gran responsabilidad y un gran reto representar a un partido con 135 años de historia, una historia plagada de responsabilidades institucionales, y de hacerlo en un momento que no es fácil para la política ni para el Partido Socialista.

Pero he tomado la decisión de presentarme, una decisión que por encima de los apoyos y estímulos que he recibido, al final es una decisión personal, tomada en soledad y bajo mi conciencia, y aquí estoy, presentando mi candidatura, para ayudar a la necesaria renovación de un partido que ha sido clave en la construcción política, económica y social de este país.

Presentando mi candidatura para contribuir a que este partido esté bien posicionado en la defensa de los valores, los ideales y los principios del socialismo y recupere ese apoyo perdido. Para que recupere utilidad y liderazgo en la sociedad.

Quiero trabajar y trabajaré para el reencuentro de los socialistas alaveses, con la vista puesta en el futuro y no en el pasado, y con la voluntad, de que una vez celebrado este Congreso, dejemos de ser noticia por nosotros mismos y lo seamos por nuestra utilidad para la ciudadanía progresista, socialista, de izquierdas, solidaria, que busca y necesita una alternativa a las políticas conservadoras que en este momento se practican en  las principales instituciones del Estado, del País Vasco y del Territorio Histórico de Álava.

Quiero la unidad, pero la unidad no es una palabra, es una actitud.

Unidad con normas y con reglas sí, unidad respetando los resultados congresuales y las decisiones legítimas de los órganos sí, unidad para sumar sí, unidad para compactar sí, unidad con sentido y con contenido.

Quiero liderar el Partido Socialista de Álava haciendo equipo con los hombres y mujeres que en él participan y con la ambición de crecer, contando con las aportaciones de otras muchas personas, con las que compartimos los mismos principios y los mismos objetivos.

Los afiliados y afiliadas del partido socialista somos su estructura, su organización, los que damos forma al socialismo. Pero, el socialismo es mucho más, y por eso quiero liderar el partido socialista de Álava para fortalecer el encuentro con muchos hombres y muchas mujeres que han compartido, comparten y quieren compartir nuestro proyecto.

En la sociedad hay personas, familias, organizaciones sociales de todo tipo que quieren formar, desde su autonomía, parte de este proyecto, y yo quiero favorecer que así sea.

Quiero abrir la política y quiero influir en que la política se abra en Álava en Euskadi y en España.

La ciudadanía quiere participar en las decisiones que más les afectan y nosotros debemos contribuir a que así sea.

El reto para el socialismo en su conjunto es que la política conecte con las personas. Casi todos los errores que podamos significar en los últimos años están relacionados con decisiones que han perdido conexión con nuestro electorado.

Hay políticas relacionadas con la reforma constitucional, la reforma de las pensiones, la reforma laboral, la negociación colectiva, el aborto, y otras más que pertenecen a la ciudadanía de forma generalizada.

Políticas en las que la ciudadanía quiere y debe tomar la palabra bajo el procedimiento que corresponda, cuando su modificación les afecte de forma sensible.

Quiero que cuando nos comprometamos con quienes nos votan, defendamos con todas las consecuencias aquello con lo que nos hemos comprometido.

Ayer lo hicimos. Por eso los socialistas españoles  no votamos a Junkers. En la campaña electoral pedimos el voto para un candidato socialista, no lo hemos logrado, pero hemos votado en consecuencia.

Este es nuestro camino, lealtad a nuestros electores.

La mayoría de la sociedad alavesa está compuesta por trabajadores con empleo y sin empleo, por pensionistas y jubilados, por mujeres que desarrollan sus tareas en el hogar, por jóvenes que necesitan buena formación pública y oportunidades de empleo. Por autónomos, por profesionales de distintos sectores, por personas con inquietudes artísticas, deportivas, por emprendedores. Todos ellos y todas ellas necesitan de una política pública que redistribuya bien la riqueza, que favorezca la creación de empleo, que garantice los servicios públicos esenciales.

La derecha, el Partido Popular, no van a propiciar esas oportunidades, están haciendo lo contrario.

Tampoco el nacionalismo radical, endogámico, que antepone sus esencias identitarias y excluyentes, tiene entre sus preferencias esas políticas de contenido social y de desarrollo de la igualdad.

Quiero que el PSE-EE (PSOE) este pegado ahí, a esas personas que nos necesitan, con esas políticas progresistas.

Ese reto que me planteo, esa ambición para crecer dentro y fuera del partido, la tengo también para alcanzar objetivos necesarios y urgentes para Álava. Porque Álava tiene que ser visible en Euskadi y en España, Álava no puede permanecer en la cola de las inversiones del Gobierno de Euskadi y del Gobierno de España, de Urkullu y de Rajoy, y a la vez estar los primeros en la lista de los recortes, como está sucediendo con Foronda, con el TAV o con el tranvía. Álava tiene que dejar de ser noticia por las multas multimillonarias de la UE, por las subvenciones que pierde el Gobierno Foral o por los incendios y derrumbes del patrimonio público.

Álava tiene que tener alternativa ante estas nefastas políticas y estos malos gestores.

Si el Territorio Histórico de Álava socialmente no es de derechas, las instituciones alavesas no deben seguir en manos del Partido Popular, ni deben pasar a manos de ninguna otra derecha.

Esta realidad sociopolítica muestra que en Álava hay espacio para el socialismo, para el Partido socialista, en mayor proporción que lo hay ahora y aproximándonos a cotas de representación que hemos recibido en otras ocasiones.

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Los socialistas sabemos hacer la política de la igualdad y de la oportunidad, la hemos hecho y eso que hemos hecho hoy lo está desmantelando la derecha.

Hay que recuperar el bienestar.

Hay que recuperar el empleo.

Hay que recuperar la justicia social.

Necesitamos recuperar lo que hemos perdido en estos años y se puede, porque lo que se ha perdido no ha desaparecido, ha cambiado de manos, y así lo de ayer de muchos, está hoy en manos de unos pocos.

Para lograrlo hay que recuperar el protagonismo del socialismo en las instituciones.

Yo quiero liderar el PSE-EE (PSOE), ese Partido Socialista, para trabajar por el reconocimiento de nuestra capitalidad, para defender una Álava en Euskadi, en España y en Europa.

Presento mi candidatura con la intención de inaugurar una nueva etapa del socialismo en la política alavesa que persiga otra política económica, otra política social, otra política pública y otra política de igualdad.

Debemos recuperar las políticas de atención social y de igualdad que están desapareciendo de la mano de los gobiernos del PP de España y también de Álava, del Sr. De Andrés y del Sr.  Maroto, con la inestimable ayuda y apoyo del PNV tanto en la Diputación, como en el Ayuntamiento de Vitoria. Un PNV que se ha convertido en un acompañante acrítico  y servil del Partido Popular.

Quiero que el PSE de Álava siga trabajando en las instituciones y en la sociedad para que todo nuestro potencial industrial, de servicios, cultural, artístico, deportivo, medioambiental, de ocio, se revitalice, proporcione mejor calidad de vida, porque el socialismo debe restaurar todas estas políticas que estimulen el crecimiento económico y la generación de empleo a través de las instituciones públicas con recursos suficientes para dinamizar lo que no hace el sector privado.

Y para ello es necesario seguir avanzando en una política fiscal suficiente y progresiva, proporcional a los recursos del contribuyente y en una implacable lucha contra el fraude fiscal.

Quiero liderar el PSE-EE de Álava para que no se olvide la necesidad de justicia y memoria que las víctimas de ETA precisan. Y para avanzar en convivencia.

Me presento con ideas, con el compromiso de escuchar otras, con muchas ganas y con una larga lista de compañeros y compañeras de enorme valía, con quienes me une la férrea voluntad de recuperar la confianza de la ciudadanía y de acertar en las decisiones.

Me presento con la determinación de rescatar, estimular y afianzar la ilusión y el trabajo de todos los compañeros y todas las compañeras del partido, unidos, en la defensa del proyecto socialista.