La lista municipal que hoy presentamos necesita muy poca explicación.

Sus protagonistas tienen una dilatada presencia en la vida del municipio y, una buena parte de ellos, también en la vida municipal.

El Partido Socialista en Álava tiene la suerte de contar con hombres y mujeres de una valía contrastada que, desde su compromiso y vocación de servicio con la ciudadanía alavesa, hoy se ofrecen para gobernar la ciudad.

Una ciudad que en las ultimas décadas ha acumulado un conjunto de valores que no son propiedad de nadie en particular y sí de la sociedad vitoriana en su conjunto, que en estos últimos cuatro años un equipo de ocupación del gobierno de Vitoria-Gasteiz, capitaneados por el señor Maroto, ha deteriorado de forma alarmante, con la extraña complicidad de EHBildu.

Vitoria-Gasteiz es capital de muchas cosas, lo es del País Vasco y lo es de la solidaridad, de la acogida, de la integración del diferente.

Vitoria-Gasteiz es capital de Euskadi, en la buena relación con la diversidad. Hemos trabajado sin descanso durante décadas para que ni la raza, ni el lugar de nacimiento, ni la lengua, ni la cultura, ni la religión, fueran factores de desencuentro.

Valores plenamente constitucionales y fundamentados en la esencia de los derechos humanos, que han sido protegidos y cuidados por la inmensa mayoría de las diferentes opciones políticas.

El consenso político y social sobre estos valores ha sido altísimo.

Vitoria-Gasteiz ha sido en innumerables ocasiones vanguardia en estos comportamientos, hemos sido ejemplo y referencia, saltando muchas fronteras y llegando a muchos lugares.

Vitoria-Gasteiz siempre ha sido un lugar de freno a cualquier política de exclusión, viniera de la mano de quien viniera.

Aquí se han frenado los radicalismos, los sectarismos, las uniformidades.

Los vitorianos y vitorianas hemos sido, somos y seremos alaveses, vascos, españoles y europeos, a nuestra manera, y nuestra manera es abierta, plural, con sentimiento de ciudadanía, de libertad, de respeto y consideración a nuestros semejantes, sin más ataduras.

Así ha sido hasta que Maroto accedió a la Alcaldía.

Un Alcalde que, creyendo recoger un descontento susceptible de transformarse en votos, se ha lanzado año tras año a una carrera desbocada para clasificar a los vitorianos y vitorianas en ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, en honestos y defraudadores, en productivos y vagos, en blancos y negros.

Esta situación, que cuenta con la indecencia de tener un caldo de cultivo en las desigualdades que produce la crisis, es doblemente censurable cuando el señor Maroto pertenece al partido que está en el Gobierno de España.

Un Gobierno que ha generado paro, recortado servicios públicos, políticas de inversiones, políticas sociales y que ha cambiado la fiscalidad y las exigencias europeas para abrir centrales nucleares solo para convertir Vitoria-Gasteiz en un espacio de peligro nuclear.

Un Gobierno que ha precarizado el empleo hasta situaciones absurdas, que ha despojado de derechos a los trabajadores y ha facilitado la existencia de salarios de pobreza.

Que alguien quiera vestirse de justiciero practicando estas políticas, al tiempo que despilfarra el dinero con un injustificado saneamiento de la banca, o con amnistías fiscales para los grandes defraudadores, es como para denunciarlo una y otra vez. Así lo estamos haciendo los socialistas y así seguiremos haciéndolo una y otra vez hasta dejarnos la voz.

De igual forma, es indecente manifestar que quieren subir el sueldo a las personas que tienen la suerte de tener un empleo, mintiendo con una bajada de impuestos, como hace el Sr. De Andrés con dinero público.

Y es que a Maroto no le preocupan los abusos que puedan darse en la Renta de Garantía de Ingresos, porque si le preocupara habría colaborado con eficacia con todas las instituciones para evitarla, habría buscado soluciones y no publicidad. A Maroto le preocupa que exista esa política pública, esa política social, que si no existiera permitiría hacer políticas de trasvase de recursos públicos a recursos privados.

Si le preocuparan los mayores, las rentas bajas, la pobreza energética, pondría los medios disponibles en su mano y en las de su partido para darles solución.

Para eso están en el Gobierno de España y con mayoría absoluta, que mejoren las pensiones, que las revaloricen, que aseguren el suministro energético a todos los hogares, que suban el salario mínimo interprofesional, que deroguen la reforma laboral, que restablezcan la negociación colectiva.

Pero esto no es lo suyo y por eso ahora estamos en el tiempo de dar la vuelta al Gobierno Municipal, de sustituir a quien más daño ha hecho a esta ciudad desde su recuperación democrática.

Para hacerlo, los socialistas no escatimamos recursos y compromiso.

Nuestra oferta a la ciudadanía para renovar la alcaldía se explica dando un nombre, el de Peio López de Munain; que tiene más apellidos, entre otros y como buen vitoriano el de sociable, solidario, progresista, justo, dialogante.

PEIO LOPÉZ DE MUNAIN

Apellidos que comparte con la candidatura, con Isabel Martínez, con Carlos Zapatero, con Blanca de la Peña, con Miguel Ángel Rodríguez, con Estibaliz Canto, con Alberto Alonso.

Los socialistas nos tomamos muy en serio lo que significa la política, lo que supone servir a la ciudadanía, por eso nuestra candidatura ni se presenta para enfrentar a la ciudadanía, ni se presenta para hacer experimentos con ella.

Por eso ofrecemos experiencia, conocimiento de la institución, conocimiento y sensibilidad social ante los problemas y necesidades ciudadanas, conocimiento y experiencia laboral, social, sindical, profesional, vecinal, asociativa. Ofrecemos una escrupulosa igualdad de género.

La política atraviesa por notorias dificultades, enfrentarse a ellas dotándola de rigor, eficacia, experiencia, vocación de servicio, son características que se valoran más cuando se pierden, pero que es mejor no perderlas si no se quiere pagar un alto precio.

Los socialistas acudimos a estas elecciones con el ánimo de sumar, de conformar un Gobierno de suma, de entendimiento, de avance, de superación de los problemas reales y actitudes impresentables.

Vitoria-Gasteiz necesita un buen Gobierno y una buena gobernabilidad. Vitoria-Gasteiz necesita pasar de destruir a construir y reconstruir.

BANDERA DE VITORIA-GASTEIZ

Vitoria-Gasteiz no puede permitirse por más tiempo ser la capital del desacuerdo, “del todos contra todos”, del retroceso.

Para lograrlo hace falta gusto y entrega por la ciudad, por sus personas.

A los socialistas, a la candidatura socialista, a Peio, nos gusta Vitoria-Gasteiz, nos gustan las personas, todas las personas, porque para ser buen Alcalde es imprescindible que te gusten las personas sin exclusión.

PARA +INFO… http://bit.ly/1BEFi7M