Hoy se cumple el 80 aniversario de la detención y el fusilamiento del que fuera presidente de la Comisión Gestora Provincial, antecesora de la actual Diputación Foral de Álava, Teodoro Olarte Aizpuru, a manos de la represión que se extendió por estas tierras y el resto de España tras el alzamiento y el golpe de estado de Francisco Franco.

Teodoro Olarte no tuvo que esperar para ser víctima de la represión franquista. Fue detenido el 18 de julio de 1936, el mismo día de la sublevación militar; sufrió arresto domiciliario tras pasar por prisión; fue detenido de nuevo dos meses después e ingresó en la cárcel de Vitoria junto a su hijo. Nunca volvió a ser libre.

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Teodoro Olarte Aizpuru

Un día más tarde de su segundo arresto, en la madrugada del 18 de septiembre de 1936, fue conducido a Bayas, cerca de Miranda de Ebro, donde fue fusilado junto a otras tres personas. ¿Su delito? Ninguno salvo su defensa activa de la legalidad constitucional y el poder institucional que emana de las urnas.

La represión franquista quitó la vida a un hombre que había destacado precisamente por su carácter emprendedor en el sector industrial -fue propietario de la Panificadora vitoriana-, su tolerancia hacia todas las ideologías y su compromiso político y social. Hace unos años su nieta recordaba que su frase preferida era “ni un niño sin escuela”.

Este compromiso le llevó a ser concejal del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, liderar la Asamblea de Municipios Vascos, participar en la comisión encargada de alumbrar el proyecto del Estatuto de Autonomía del País Vasco y presidir la Comisión Gestora Provincial de Álava en dos etapas diferentes (1931-1934 y febrero-julio de 1936).

Estas responsabilidades políticas las ejerció como militante del Partido Republicano Autónomo Alavés primero e Izquierda Republicana después.

Recordamos hoy la figura de Teodoro Olarte, recordamos su fusilamiento y recordamos también que esta dramática injusticia tuvo su origen en el fanatismo, la intolerancia y el uso de la violencia para lograr fines políticos. Actitudes y estrategias que provocaron entonces, y siempre que se practican, división social, miedo y sufrimiento.

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Concesión de la Medalla de Oro de la Diputación Foral de Álava a título póstumo a Teodoro Olarte Aizpuru

Este mismo fanatismo e intolerancia llevaron a ETA a asesinar 64 años después a Fernando Buesa, político socialista que presidió también la Diputación Foral de Álava, y a su escolta Jorge Díez Elorza. Su única falta, al igual que ocurrió con Teodoro Olarte, fue representar a la ciudadanía y defender la legalidad constitucional.

También el terrorismo de ETA y el movimiento político que acompañó su estrategia violenta con un discurso deslegitimador del sistema político e institucional provocaron durante décadas enfrentamiento y división en el seno de la sociedad vasca (además de miedo, muerte y tristeza en cientos de familias).

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Jorge Díaz Elorza y Fernando Buesa Blanco

Nuestra historia ofrece lecciones que debemos asumir para no repetir los errores del pasado y construir una sociedad cohesionada, sin divisiones artificiales alentadas por una visión cortoplacista de la política. Una sociedad con espacio para el diálogo y también para el debate, pero no para el insulto gratuito y las etiquetas que dividan a la ciudadanía.

Y dos lecciones son, en mi opinión, las más importantes. La primera es que las instituciones y los partidos políticos deben legitimar el sistema democrático y la legalidad. Mejorar y perfeccionar el sistema político teniendo siempre como referencia el bienestar de la ciudadanía sí, pero sin caer en la deslegitimación del mismo.

Como dijo Churchil, “La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes”.

Debemos valorar el espacio de libertad, democracia y convivencia que hemos construido durante los últimos 35 años entre todos los vascos y españoles, preservarlo y ser conscientes que nada perdura eternamente sin atención ni cuidado. No vaya a ser que cuando nos demos cuenta de que podemos perderlo sea demasiado tarde.

Y la segunda lección es que NO SE PUEDE OLVIDAR, HAY QUE RECORDAR. Hoy recordamos a Teodoro Olarte como víctima de la represión franquista, no podemos olvidar lo ocurrido durante la larga dictadura de Franco como tampoco podemos guardar en el cajón los casi mil muertos y miles de heridos causados por ETA. Tampoco las víctimas de excesos policiales.

Los socialistas hemos trabajado en pos de este objetivo impulsado la Ley de Memoria Histórica, la Ley de Víctimas del Terrorismo, el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, el Instituto de la Memoria o las leyes de reconocimiento a las víctimas de los abusos y excesos policiales. Y lo seguiremos haciendo.

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