Buenas tardes compañeros y compañeras.

Acabamos de proceder a la convocatoria del Congreso Provincial. Ayer quedó convocado por el Comité Nacional el Congreso de Euskadi. Y los próximos 17 y 18 de este mes, celebraremos el Congreso de España. De entrada con este proceso ya hemos resuelto el liderazgo del PSOE y por ello la felicitación de la Agrupación Alavesa a Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Con estas convocatorias y celebraciones cerramos una etapa del socialismo que ha tenido más oscuros que claros y que estamos obligados a superar en positivo. Siempre he pensado, lo he expresado, y lo he defendido, entre otros lugares en este Comité Provincial, que los Socialistas necesitábamos tres cosas, respeto interno, clarificación política y aceptación de los resultados.

Tras muchos meses de crisis institucional, electoral, política y orgánica, parece que hemos encontrado el rumbo.

El partido necesita más serenidad, necesita más cohesión y necesita más unidad.

Los electores necesitan que nos ocupemos más de ellos.

Nuestro proyecto político necesita más personalidad.

Nuestro papel en las instituciones necesita más reconocimiento.

La valoración que de nosotros se haga en la sociedad necesita más consideración y más prestigio.

Se está trabajando en ello, esta es la buena noticia, y a ella debemos sumar todos los esfuerzos.

Necesitamos dejar atrás las tensiones, divisiones y contradicciones que hemos arrastrado en los últimos meses con más crudeza, pero también en los últimos años.

Desde 2010 año en el que iniciamos el declive político, las cosas nos han ido mal.

Nos ha ido mal porque no acertamos en el desempeño de parte de nuestras responsabilidades políticas de aquel tiempo.

Cuando nos tocaba alertar sobre la burbuja financiera, y consecuencia de ella sobre la burbuja inmobiliaria, la minimizamos, y fallamos.

No encaramos con acierto el paro, los desahucios o los recortes en los servicios públicos, y nos pasó factura.

Gestionamos mal la crisis económica en nuestros últimos años de Gobierno y fuimos castigados en las urnas.

Nos alejamos de sectores sociales que conforman ideológica y programáticamente nuestro espacio de influencia y apoyo, y lo pagamos en las urnas.18920650_10211100499160796_1298338378610926513_n

Nos asustamos frente a las presiones europeas de la derecha y lo pagamos en las urnas.

Fuimos tibios frente a los problemas económicos y sociales de millones de ciudadanos y ciudadanas que lo perdían todo en una crisis que ellos no habían creado y lo pagamos en las urnas.

En este tiempo, desde el año 2010 hasta la actualidad, hemos pagado por nuestros errores y, además, en cierto modo por los abusos de la derecha. Muchos recortes económicos, sociales, laborales, sindicales, sanitarios o educativos, que ha venido practicando la derecha, lo ha hecho con la justificación de que los gobiernos socialistas habían gastado mal, más de lo que tenían, y que ahora había que ajustarse el cinturón o que terminaríamos como Grecia.

Una parte de la ciudadanía que nos votaron antes así lo creyeron, y nos abandonaron.

Así se explica en parte el enfado entre los progresistas, las tensiones en la izquierda y la aparición de otra fuerza política, que ha servido de refugio a una parte de quienes en otra época nos votaron.

Con este lastre hemos venido caminando hasta el año 2015, hastalas elecciones generales de diciembre.

El resultado que obtuvimos no fue bueno pero sirvió para romper la mayoría absoluta del PP y para abrir camino a una alternativa.

Una alternativa compleja porque para hacer un Gobierno de liderazgo socialista, liderazgo que nos correspondía porque nos lo dieron los ciudadanos y ciudadanas como segunda fuerza, necesitábamos sumar formaciones no sólo en la izquierda.

De nuevo apareció la división en la izquierda y también en el seno del partido.

En la izquierda porque Podemos, y muy especialmente Pablo Iglesias, quiso aprovechar la ocasión primero para tratar de humillar al PSOE con una propuesta de negociación imposible, y después con el sorpasso.

En lo interno del partido, se jugaba ya a estrellar contra la pared al anterior y al actual Secretario General.

En los Comités Federales se le apoyaba por unanimidad y en los medios de comunicación se le cuestionaba.

En el Comité Federal se le animaba para negociar una mayoría y en los medios de comunicación se torpedeaba esa negociación.

En realidad en el seno de la estructura del partido, en una parte importante, no se querían nuevas elecciones, pero sobre todo no se quería al Secretario General.

Esto se hizo visible el 1 de octubre de 2016, pero se arrastraba desde el Comité Federal del 28 de diciembre de 2015.

Tras las segundas elecciones generales de junio de 2016, comprometimos nuestra palabra de ser clara oposición y alternativa al PP, y en vez de defenderlo así, extendimos públicamente nuestras contradicciones y dudas y lo pagamos en las urnas.

Cuando en el Comité Federal del 9 de julio de nuevo por unanimidad dijimos NO a Rajoy ya sabíamos que esa posición nos podía llevar a unas terceras elecciones.

Nadie las quería, pero nadie se opuso, y ya en ese momento la organización entró en una senda de imposible gestión política.

Y todo esto nos llevó a un partido dividido, tensionado y descabezado, con aquella incalificable escenificación del Comité Federal del 1 de octubre del pasado año.

El NO a Rajoy entonces ni se cuestionó, se mantuvo el NO, después se convirtió en la abstención, y en la práctica lo que muchos y muchas entendieron es que le habíamos puesto a Rajoy un puente de plata desde Ferraz hasta la Moncloa.

Durante demasiado tiempo hemos sido noticia en todos los medios y sistemas de comunicación por nuestras desavenencias, por nuestras cuentas pendientes.

Durante demasiado tiempo solo la derecha y los más sectarios se han frotado las manos con lo que nos estaba pasando.

Durante demasiado tiempo solo hemos hablado de nosotros, hemos estado cociéndonos en nuestra salsa y generando perplejidad y cierta inutilidad ante millones de ojos progresistas de nuestro país.

Este rápido recuerdo de lo peor que hemos vivido en el tiempo pasado más reciente, no pretende recrearse en nada, pero sí llamar la atención sobre la importancia de no olvidar los errores, aprender de ellos y, sobre todo, no volver a repetirlos.

Compañeros y compañeras.

Como a lo largo de nuestra larga historia siempre hemos hecho los socialistas cuando hemos atravesado por dificultades, recuperarnos y mirar al futuro para ganarlo, debe ser nuestra única ocupación.

El punto de partida es prometedor.

La movilización de la militancia, sin precedentes, para recomponer liderazgo, equipos y programa, es muy alentadora.

La mayoría ha hablado y lo ha hecho con tanta claridad y rotundidad, que los resultados no admiten dudas.

El partido tiene líder, tiene la política que ha explicitado el líder, y tiene la confianza mayoritaria para organizar el partido.

Decía que el punto de partida es prometedor, porque además de haber encauzado lo anteriormente señalado, hoy el Partido Socialista Obrero Español vuelve a ser un partido respetado, escuchado y tenido en cuenta.

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Hoy somos noticia porque hemos recuperado políticamente el liderazgo de la izquierda.

Porque somos una clara oposición al PP.

Porque hemos resuelto esta crisis en sintonía con la inmensa mayoría de nuestro electorado.

El proceso congresual que estamos viviendo, a solo dos semanas de culminarlo en lo fundamental, a pesar de su crudeza, ha clarificado enormemente muchos elementos políticos, que hasta entonces generaban confusión y desafecto.

El proceso congresual ha determinado que no queremos ser muleta del PP, que aspiramos a sustituirlo y que no lo vamos a apuntalar ni directa ni indirectamente.

Es cierto que por medio hay una moción de censura presentada por Podemos. Una moción de censura que solo busca la auto propaganda del líder más narcisista que se conoce en España en democracia, y que en el corto plazo solo va a beneficiar al PP de Rajoy.

Porque cuando una iniciativa de moción de censura se presenta sin alternativa consensuada, sin apoyos suficientes y sin proyecto político mayoritario, solo sirve para evidenciar soledad y debilidad, y en este caso concreto para oxigenar a la derecha.

La política no puede ni debe ser sólo discurso. Los socialistas tenemos también que ser útiles a quienes representamos. Nuestro trabajo político en las instituciones de muchas Comunidades Autónomas, y entre ellas Euskadi y sus tres Territorios Históricos, así lo demuestra.

Estamos recuperando ilusión y hoy tenemos más metas que ayer en el horizonte político.

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Compañeros y compañeras.

Estamos en el buen camino y además hay que afirmar que frente a recelos que siempre los habrá, la mayoría, la inmensa mayoría del partido, tanto en su base como en sus estructuras ha reaccionado muy positivamente, muy constructivamente tras las elecciones primarias.

Compañeros y compañeras.

Hoy hay un partido que recupera la iniciativa política, que se comunica con la sociedad con más claridad, que genera expectación respecto a sus decisiones, que se ve alternativa al PP.

Trabajemos, ayudemos y colaboremos con este nuevo tiempo.