RECUPERAR, REFORZAR, EL PROYECTO SOCIALISTA

Compañeros y compañeras, hoy terminamos con este proceso de Conferencias y Congresos que arrancó con la Conferencia Política del año pasado y que finalizamos hoy tras haber celebrado el Congreso Federal, el de Euskadi y el de Álava.

Un proceso que tiene la ambición de ponernos al frente del cambio económico y social que la mayoría necesita, reforzando y adecuando el proyecto socialista a los momentos que nos toca vivir, dando respuestas claras y valientes ante la desigualdad y siendo contundentes ante la defensa de derechos y libertades. La larga existencia del socialismo muestra su utilidad en el tiempo y también su capacidad para evolucionar y adaptarse.

Necesitamos volver a situar al socialismo en Europa y en España, en una herramienta de equilibrio, entre quienes más y menos tienen, entre quienes tienen y no tienen oportunidades, entre quienes ensanchamos libertades y quienes reducen libertades.

NO VOY A INSTALARME EN LA AUTOCOMPLACENCIA

Yo sé, todos y todas sabemos, que no partimos de la mejor posición. Hay que aceptar esta realidad, como paso previo para recuperar interés político en la izquierda, y hay que proceder a continuación a cambiar bastantes cosas, si queremos reiniciar una senda de mayor y mejor encuentro con la ciudadanía.

En muy poco tiempo se ha destruido tanta economía productiva, social, tanto empleo, tantos proyectos vitales, tantas oportunidades y tantas expectativas de futuro, que buena parte de quienes nos votaban, han sufrido y sentido que ya no les éramos útiles.

Hoy estamos trabajando para volver a serles útiles.

Sabemos que hay decisiones políticas ejecutadas en nuestro último paso por el Gobierno de España, que nos pesan mucho.

Los escandalosos casos de corrupción política son el remate para que el descrédito afecte a nuestro partido en particular y también a la política en general.

En Euskadi, hemos pasado en meses de ser héroes y enfrentarnos a ETA de forma épica, a ser villanos solo por estar en política.

Sé que hay más causas políticas y que cuando el ambiente general es negativo, las acciones locales, más concretas y más de detalle, también pueden sumar o restar.

Decisiones políticas tomadas en Álava, o realizadas en Álava, también han añadido desencuentro con nuestro electorado.

Algunas políticas defendidas aquí sobre determinadas inversiones, ciertos acuerdos, determinadas alianzas, han creado malestar en nuestro potencial electorado.

No nos escondemos de nuestros errores. Son nuestros y los aceptamos y pedimos una vez más disculpas.

Nos comprometemos a corregirlos y sobre todo nos comprometemos con que no vuelvan a pasar.

La mejor enseñanza de este tiempo es que en política no vale todo.

La mejor lección, la exigencia ciudadana, de cumplimiento de los compromisos contraídos, y si no de castigo en las urnas.

Compañeros y compañeras, quiero darle mucha importancia a los votos, porque sin ellos, sin la representación institucional que conceden, sin su influencia para crear y cambiar cosas, el testimonialismo sustituiría por completo a la necesaria y progresiva transformación de una sociedad muy injusta en otra más justa.

Votos que obtendremos si revitalizamos al socialismo como un proyecto global, una propuesta de sociedad estructurada en torno a la libertad, a la igualdad, a la solidaridad, a la justicia social, a la razón, a la convivencia, al permanente dialogo entre diferentes, a la conciliación de intereses.

Necesitamos un PSOE fuerte. Con PSOE hay PSE-EE y todo lo que con esas siglas se federa y suma. Sin PSOE no hay ni habrá política autonómica, o política local, que por mucha resistencia y acierto que tenga, nos augure larga vida.

Por esto que digo quiero asumir y os propongo que asumamos un doble reto, trabajar por influir desde aquí y desde el PSE-EE, en la recuperación del PSOE, y asumir y desarrollar una forma de hacer política que desde nuestro Territorio Histórico nos lleve a mejorar conexión, credibilidad, y utilidad de nuestra acción política, con la ciudadanía progresista, de izquierdas, con la ciudadanía cercana al socialismo.

UNIDAD DEL PARTIDO

La unidad del Partido es imprescindible. La unidad de un Partido ni tan siquiera es un valor, por eso cuando se da no tiene por sí misma un reflejo en votos, ni tiene porqué tenerlos.

La unidad es un deber adquirido voluntariamente cuando nos afiliamos, para poner en práctica, en colectivo, un proyecto político, el del socialismo.

La unidad no es uniformidad, para que no lo sea, nuestro proyecto regula cómo debe garantizarse la participación política, el debate y la toma de decisiones.

La unidad es una autoexigencia de la que depende en una proporción importante la credibilidad y el respeto que en la sociedad queramos tener.

De todos los flancos que el socialismo pueda presentar en sociedad, el más fácil y expeditivo para explotar por los adversarios y enemigos, es el de la división y confrontación interna, ese no necesita explicaciones ni contrastes, es suficiente con altavoces y amplificadores, que como hemos sufrido en nuestras carnes, no han faltado.

Todas y todos necesitamos la unidad, con rigor, con seriedad. Con respeto al modelo de funcionamiento del que nos hemos dotado, sustituyendo el ellos y el nosotros, por compañeras y compañeros.

Quiero liderar la unidad, y quiero tomar decisiones para que esa unidad se restablezca, pero también quiero hacerla con libertad. No voy a ser coordinadora ni mediadora de grupos, ni notaria de cuotas.

Soy Secretaria General, para pasar de un tiempo a otro, para hacer renovación de ideas, personas y decisiones. Para que el Partido socialista sea un Partido del siglo XXI, mejorando los mecanismos de funcionamiento. Vamos a defender los valores socialistas para conseguir una sociedad más justa y vamos a practicarlos dentro del Partido para que el Partido sea una piña. Y como me habéis dado vuestro apoyo para ser vuestra secretaria general, me tendréis que ayudar todas y todos para alcanzar ese objetivo de unidad.

Tendréis que aceptar que tome la iniciativa, que haga propuestas y que os reclame colaboración y saber. Os lo pido con la legitimidad que me da vuestra confianza y porque sabéis que siempre lo he practicado y siempre lo seguiré haciendo.

NUEVA POLÍTICA PARA UN TIEMPO DIFERENTE

Los socialistas necesitamos fijar en nuestra acción política algunas características que nos refuercen identidad, que estimulen la confianza en nosotros, que fusionen la solidez entre lo que decimos y hacemos, que generen seguridad sobre los compromisos que adquirimos.

No somos un partido que representa a toda la ciudadanía, aunque en no pocas ocasiones la hayamos gobernado. En una sociedad democrática eso es imposible. Sólo los totalitarismos consideran que representan a todos. Y como no representamos a la totalidad, nosotros también tenemos que elegir, tenemos que decidir a quiénes y a través de qué políticas queremos representar.

En esa elección y ordenación de elementos que nos refuercen la identidad, quiero proponeros lo siguiente:

1- Que seamos contundentes en la defensa de nuestro programa.

2- Que los acuerdos en los que podamos participar con otras fuerzas políticas estén en nuestro itinerario político, aunque tengan otra intensidad.

3- Que todas nuestras decisiones políticas estén explicadas y argumentadas públicamente.

4- Que ninguna decisión política anteponga un interés partidario frente al interés de quienes representamos.

5- Que acompasando a los tiempos y ritmos de la actividad institucional, el conjunto del Partido pueda participar de las decisiones más importantes, que en ellas se toman.

6- Que nuestra autonomía política esté garantizada.

7- Que la afiliación y la ciudadanía puedan conocer lo que hacemos diariamente para alcanzar nuestros objetivos.

LA COMPETENCIA POLÍTICA Y NUESTRA VOCACIÓN DE GOBIERNO

Las ofertas electorales están creciendo. Los espacios políticos se reparten de otra forma. En la izquierda crece la competencia. Hay ideas y propuestas que en su letra se parecen bastante entre siglas diferentes. Existe una carrera para ofrecer más que los demás, sobre todo cuando no es necesario demostrar que lo que se plantea es alcanzable, o cuando quien lo oferta no tiene una exigencia de cumplimiento por parte de quien le vota. Hay proyectos políticos que se pueden extremar y radicalizar porque su electorado se conforma con ello, porque su no-consecución se puede cargar sobre los Partidos de Gobierno. Hay ofertas políticas que si quieren no necesitan tener límites en sus planteamientos reivindicativos.

Aquí estriba una de nuestras diferencias. Los socialistas somos identificados como un Partido de Gobierno, y por ello nuestro electorado nos exige que lo que proponemos y comprometemos, se haga realidad.

Los socialistas seguimos disponiendo de la oportunidad para ser un Partido de Gobierno.

Nuestra propuesta de política, social, sanitaria, educativa, inversora, de empleo, se caracteriza por ser ejecutable en este modelo económico y ejecutable ahora mismo si se diera la oportunidad.

Y porque la oportunidad existe, quiero y os propongo que seamos, un Partido con vocación de Gobierno, que busca a la mayoría de la sociedad, y que por ello no está ni estará, en una alocada carrera por aparentar, por sostener un efectista izquierdismo, ni un oportunista populismo.

Los Socialistas queremos transformar, queremos reformar, y esto solo es posible realizando, ejecutando políticas viables, que son más necesarias que nunca para avanzar hacia una sociedad más justa, solidaria e igualitaria.

LA ECONOMÍA MUEVE LA POLÍTICA

Si algo nos ha enseñado esta larga temporada de economía especulativa es el poder del dinero. Países, Gobiernos, Partidos, Bancos, Empresas, Empleos, están en cierto modo a merced del poder económico.

La economía productiva ha sido relegada por la especulativa. Los dividendos de la economía productiva han sido sustituidos por otros más rápidos y seguros, los que provienen de jugar con lo público. La derecha con poder, Alemania, a la cabeza ha ayudado.

Esto pone de manifiesto que la política sigue siendo clave para que otra forma de distribuir los recursos globales sea posible.

Lo ha sido en el pasado cuando las opciones socialistas y progresistas fueron gobernando los países europeos.

Podrá volver a serlo en el futuro si nos proponemos dos cosas. Ampliar el entendimiento entre el capital productivo, el trabajo que lo desarrolla y el sector público. Proponer una quita económica de nuestra asfixiante deuda, fundamentalmente privada, y no asumida ni por sus gestores, ni por quienes la adquirieron.

Mientras tanto, debemos utilizar nuestras competencias fiscales, perseguir el fraude fiscal, y repartir socialmente los recursos públicos, en todos los niveles institucionales en los que participamos.

QUEREMOS REIVINDICAR, RECONSTRUIR, RECUPERAR, LA SOCIEDAD CON VALORES SOCIALES

El socialismo en las últimas décadas ha sido el artífice de la puesta en pie de la sanidad, la educación, de muchas políticas sociales, de gran parte del recorrido de la igualdad, de iniciativas laicas, de la práctica y extensión de la solidaridad, de hitos decisivos en la extensión de libertades individuales y colectivas, de acciones arriesgadas y ejemplares en defensa de la paz.

Esa sigue siendo nuestra hoja de ruta, porque tenemos un problema añadido, parte de lo construido en un tiempo reciente ha sido reducido, destruido, o privatizado.

Esta realidad que hoy vivimos siempre estuvo entre nosotros, la derecha siempre quiso hacer lo que está haciendo, pero durante algún tiempo ni se atrevió, ni encontró las herramientas para hacerlo.

Hoy la derecha esta crecida, sabe que está pagando un precio por ello, pero confía en que buena parte de sus contrarreformas sostenidas en recortes en el tiempo sean irreversibles.

Los socialistas tenemos que comprometernos con que lo irreversible para la derecha sea reversible para la ciudadanía.

Los socialistas estamos legitimados para reivindicar, reconstruir, recuperar, lo que fuimos capaces de construir con el apoyo mayoritario de la ciudadanía, y por eso hoy queremos volver a ofrecerlo a la mayoría, por eso hoy queremos ofrecernos a gestionarlo, volviendo a poner en pie esa mayoría.

AL LADO DE LOS MÁS VULNERABLES

Los socialistas tenemos siempre una primera obligación, estar al lado de los más vulnerables, combatir las injusticias, las desigualdades. Para eso nacimos y haciendo esa labor nos hemos prolongado en el tiempo. Para lograrlo necesitamos la colaboración, el apoyo, de aquellas personas que con independencia de su estatus, tengan una visión colectiva, solidaria, progresista, de la sociedad que a su vez siempre está en permanente construcción.

Los socialistas necesitamos a todas y a todos, a los que comparten una parte de nuestro proyecto, a quienes comparten más, o a quienes comparten todo.

Nuestra vocación de mayoría nos acerca y nos permite compartir políticas con trabajadores, con emprendedores, con jóvenes y mayores, con mujeres y hombres, con profesionales de cualquier disciplina, con creyentes y ateos defendiendo la laicidad.

La barrera no la ponemos en la capacidad económica, en la sensibilidad cultural, en la formación individual, en disponer de trabajo por cuenta ajena o por propia.

La barrera está, y aquí quiero ser contundente, en no discriminar, en no dejar tirado a nadie, ni en mirar para otro lado, cuando se produzcan brotes, actitudes, reflexiones o decisiones, que criminalicen al diferente, que consientan la violencia de género, que contengan racismo y xenofobia, que persigan la libertad de credo, que quieran imponer creencias particulares a los colectivos, que discriminen por razón de sexo, que perturben la convivencia, la tolerancia, que limiten el pluralismo político, que inciten al odio, al fanatismo.

En el Territorio Histórico de Álava hay una derecha y un nacionalismo, como lo hay en Euskadi y en España, que cada cierto tiempo produce actos de ese tipo, que lo hace porque sabe que hay sectores de la sociedad en los que estos gérmenes pueden dar votos, por razones culturales, por económicas, por miedo.

A veces también a nosotros nos crean dificultades y controversia, entre la razón y la oportunidad, entre lo correcto y lo popular.

Frente a esto no hay más antídoto que la defensa permanente de los valores, incluso desde la incomodidad o a contracorriente.

Cada vez que el socialismo ha cedido terreno ante estos problemas lo hemos pagado en el medio plazo.

Cuando hemos escuchado demasiada música sobre el fraude social han salido malparadas las políticas sociales.

Cuando hemos escuchado demasiada música sobre abusos en servicios públicos se han recortado prestaciones y se han introducido copagos y repagos.

Cuando se ha estigmatizado al diferente se ha terminado persiguiendo la solidaridad y resintiendo la igualdad.

Frente a todo ello os propongo convicciones y firmeza inasequibles al desaliento y descontaminadas de cualquier cálculo electoral.

ORGULLO POR HABER GOBERNADO EUSKADI

Quiero, en este ciclo que se abre tras este tiempo de renovación de ideas y equipos, reivindicar nuestro reciente paso por el Gobierno Vasco. Una forma de gobernar que además de servir para un periodo, ha marcado una forma y fondo que sirve de guía para los compromisos futuros que queremos adquirir con la ciudadanía.

El Gobierno del Lehendakari Patxi López, que nació amenazado directamente por ETA, terminó su legislatura con el logro para todas y todos del final de la acción armada de la banda terrorista.

Un Gobierno que tomó su función en el tiempo de mayor destrucción económica y que supo proteger servicios públicos, inversiones estratégicas, promoción de la economía y el empleo. Que usó el Autogobierno para defender a vascas y vascos de los recortes del PP. Que supo incrementar los recursos para políticas sociales, para no dejar a las personas abandonadas a su suerte.

Un Gobierno que defendió iniciativas políticas y legislativas en el municipalismo, en la fiscalidad, en la vivienda, en el empleo, que han terminado siendo imparables, que ya están en marcha o en el camino de que lo estén.

Los Socialistas Vascos tenemos experiencia en la gestión, también modelo, con contenido y con filosofía socialista, y debemos recordarlo, reivindicarlo, ponerlo en valor, porque con las actualizaciones que sean necesarias, con esos principios y medidas queremos reiniciar una oferta de mayoría a la sociedad.

EUSKADI Y ÁLAVA NO PUEDEN PENDULAR ENTRE LA DERECHA ASFIXIANTE Y EL NACIONALISMO EXCLUYENTE

Ni la derecha antigua en sus modos y acciones, ni el nacionalismo sectario pueden ser la mejor opción para Euskadi y Álava.

El dilema que debemos trasladar a la sociedad alavesa no es entre qué siglas está el futuro gobierno. Sí es con que políticas quiere ser gobernada.

Entre las políticas de enfrentamiento con la ciudadanía y de exclusión ideológica que protagonizan PP, PNV y BILDU, hay un lugar para el PSE-EE. Un espacio que necesita visibilidad y que deberá ser la primera tarea tras este periodo congresual.

Desde los grupos institucionales se ha trabajado sin descanso en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, en las Juntas Generales, y en todos los ayuntamientos en los que tenemos representación. Este trabajo ha estado acompañado por la acción de las compañeras y compañeros, en la actividad sindical, asociaciones de vecinos, grupos feministas, plataformas culturales, plataformas antidesahucios y de otros ámbitos.

Tenemos una acción política continuada en las instituciones y en la calle. Una acción fraguada en innumerables contactos y encuentros con el mundo asociativo y con los actos de participación abierta que se organizan desde diferentes ámbitos de la Sociedad.

Este balance, esta labor, hoy reconocida en medios de comunicación porque así se refleja en las actas de las instituciones, hay que agrandarla, ensancharla, para mejorar y sumar complicidades entre la ciudadanía y para competir por el mejor resultado en las próximas elecciones municipales y forales.

Quiero toda la colaboración y os propongo que todos y todas nos pongamos a trabajar.

PROPUESTAS DE ACCIÓN POLÍTICA PARA EL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA

Los socialistas tenemos que ser coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos. Y para el Territorio Histórico de Álava los socialistas tenemos proyecto. Un proyecto real, realizable, que tenemos que trasladar a la ciudadanía para recuperar la confianza en nuestro Partido, somos la alternativa real a los recortes de la derecha, tenemos acciones concretas para reactivar la economía. Por eso, cuando hablamos de propuestas para Álava, planteamos políticas realizables.

En este momento en el Territorio Histórico de Álava estamos notando los efectos de la reforma fiscal presentada por el Partido Socialista y pactada con el PNV, que es similar a la que ya pactamos con BILDU en Guipúzcoa. Empieza a dar sus frutos, más recaudación, más recursos públicos obtenidos de una forma más justa.

Y esos recursos públicos recuperados deben servir para dos cosas, para la reactivación económica y la creación de empleo, y para hacer las políticas que hemos aprobado en la resolución.

El Territorio Histórico de Álava está siendo maltratado por sus gobiernos locales y por los de Euskadi y España, por la pasividad del Alcalde y el Diputado General. Garoña, Foronda, el TAV, la multa de las vacaciones fiscales, son ejemplos directos de ese maltrato.

Álava no funciona, no tira. Las cifras de desempleo son tremendas. Las entidades financieras ya no dan créditos porque nadie los pide. La derecha hace unos meses nos apabulló con su propaganda sobre la recuperación, hoy todo lo fían al año que viene.

Las personas que sufren lo peor de la crisis no pueden seguir esperando indefinidamente.

Álava necesita el cambio y nosotros y nosotras se lo vamos a ofrecer.

AGRADECIMIENTO Y RECONOCIMIENTO AL TRABAJO DE LAS COMPAÑERAS Y LOS COMPAÑEROS

Quiero expresar agradecimiento y reconocimiento, a la labor de todas y todos.

Para el próximo periodo hay continuidad y hay renovación, quienes no continuáis o no habéis accedido en este Congreso a responsabilidades ejecutivas, debéis saber que sí os pido, y os pediré, que continuéis aportando vuestro saber y vuestra experiencia política porque el Partido la necesita.

Gracias por el comportamiento constructivo que habéis desplegado en esta transición congresual y en este proceso de primarias.

Las diferencias enriquecen cuando se someten al contraste y empobrecen cuando se usan como armas arrojadizas.

Las compañeras y compañeros que componemos este Partido somos diferentes y vamos a seguir siéndolo. Las diferencias no restan nunca si se enmarcan en la voluntad de sumar.

Hemos vivido tensiones que estamos obligados a superar mediante una actitud personal tan necesaria como intransferible.

La Historia ha escrito la importancia de este Partido, y vamos a seguir haciendo Historia.

Quiero en mis últimas palabras dirigirme directamente a los ciudadanos y ciudadanas de Álava.

En primer lugar a los y las jóvenes, para decirles que si alguien lo tiene mal son ellos y que si alguien tiene que moverse y tomar partido son ellos. Y que lo pueden hacer donde solo se apunta en una pizarra y nadie echa cuentas, ni nadie rinde gestión. O donde hay voluntad de transformar esta realidad en otra, en otra posible, asumible, como la que nosotros les ofrecemos.

Quiero también dirigirme a esos hombres y mujeres, que transitan la década de los 30, de los 40, de los 50 años, que poseen formación, conocimiento, experiencia y diferentes responsabilidades en la vida, para pedirles que se impliquen activamente en la política, para que no se queden solo en la crítica.

Ellos y ellas saben bien lo importante que es defender la sanidad, la educación, las políticas sociales, las infraestructuras, las oportunidades, que ellos y ellas necesitan y también sus hijos y sus mayores.

Ellos y Ellas saben que para defender eso nos tienen a nosotros, y tras este Congreso vamos a salir a la calle en su busca y les vamos a pedir que nos acompañen.

Compañeros y compañeras, a todos gracias por vuestro trabajo y muy especialmente gracias a quienes hasta hoy habéis dejado lo mejor de vosotros y vosotras en las responsabilidades del partido.

Gracias, muchas gracias.