Se acaban de presentar los Presupuestos Generales del Estado, y no es fácil su aprobación; y no lo es, no por el contenido de los propios presupuestos que son los más sociales de los últimos siete años, con inversiones, con aumento de las pensiones, con aumento de la financiación de la Ley de Dependencia, etc.

Es difícil por una visión de la derecha de cuanto peor mejor, para ellos, y de partidos nacionalistas radicales que más que mirar el bienestar de su ciudadanía juegan al chantaje que saben que no va a prosperar.

Pese a todo, todavía hay margen para la aprobación y también para la mejora de los presupuestos presentados.