El PSE-EE y el PNV cerramos en julio de 2015 un acuerdo para gobernar en coalición la Diputación Foral de Álava.

La presencia socialista en el Gobierno de Álava cumplió así el pasado miércoles 6 de julio su primer aniversario y es momento de realizar un balance de estos doce meses de trabajo, gestión y política.

Pensamos además que tenemos la obligación como partido político de dar cuenta de todo ello ante la opinión pública y la sociedad.

Porque como ya dijimos en su momento, los socialistas dimos el paso al entender que era la manera más eficaz de garantizar un cambio real respecto a la estrategia de austeridad y erosión de los servicios públicos del Gobierno Foral del PP, y cumplir nuestro compromiso de mejorar la vida y atender las necesidades de la ciudadanía.

Prestando una especial atención a aquellos que peor lo están pasando: desempleados, familias en riesgo de pobreza, familias con personas dependientes, etc.

La primera conclusión de estos doce meses es que el PSE-EE es un partido útil. Útil en primer lugar para acordar desde la diferencia y proporcionar estabilidad a las instituciones, una estabilidad imprescindible para afrontar los tres grandes retos de la legislatura: reactivar la economía y crear empleo, recuperar la calidad de los servicios públicos tras años de recortes e incrementar la inversión pública.

Encima de la mesa en una negociación hay que poner programa político y diálogo, con estos mimbres se puede llegar a alcanzar acuerdos positivos. Hace falta querer acordar, hace falta tener ganas de abrir las políticas a la mayoría de la ciudadanía y así se recaban apoyos políticos e institucionales para gobernar una sociedad plural.

Esta capacidad de los socialistas para dialogar y acordar con partidos políticos ideológicamente diferentes, como el PNV, es hoy más necesaria que nunca teniendo en cuenta la creciente fragmentación política.

Y un ejercicio de responsabilidad.

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Teniendo muy claro, por supuesto, los objetivos de ese diálogo y acuerdo: trabajar por la igualdad de la ciudadanía, combatir la injusticia y defender y mejorar los servicios públicos.

Los socialistas hemos trabajado así este año en el Gobierno Foral para evitar cualquier tipo de recorte en materia social y, al mismo tiempo, ir recuperando poco a poco el deterioro de los servicios públicos que provocaron los recortes del PP. El balance que hacemos de este año de trabajo político en la Diputación Foral de Álava, es que hay una aportación importante de los socialistas.

Y hay resultados, como el incremento de las horas de ayuda a domicilio a personas dependientes, pero tenemos que seguir avanzando para, por ejemplo, agilizar las valoraciones de estos ciudadanos para que tengan que esperar menos tiempo en recibir prestaciones. Estamos trabajando para conseguirlo.

También debemos ser conscientes todos, sociedad, partidos e instituciones, que los servicios públicos, garantía de igualdad y redistribución de la riqueza, necesitan de recursos para una financiación adecuada y suficiente.

Los socialistas impulsamos junto con el PNV una reforma fiscal hace tres años. Es el momento de evaluar los resultados de dicha reforma, impuesto a impuesto, tipo a tipo, desgravación a desgravación, para revisar las normas pactadas en su momento.

Creemos que hay margen para mejorar la fiscalidad y lograr que sea más justa y equitativa; hay margen para luchar más y mejor contra la elusión y el fraude fiscal; y tenemos la obligación de hacer uso de él.

Este ejercicio se antoja imprescindible en un momento en el que crece la economía, crece el Producto Interior Bruto, pero la recaudación fiscal se encuentra estancada.

Regreso al balance de este primer año de presencia socialista en el Gobierno Foral después de este paréntesis sobre fiscalidad y lo hago hablando de las áreas que gestionamos directamente: Fomento del Empleo, Comercio y Turismo y Administración Foral, e Infraestructuras Viarias y Movilidad.

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Nuestro trabajo se concreta en políticas que van a revertir directamente en la ciudadanía como la preparación de la OPE que aprobaremos después del verano para reducir la interinidad y garantizar la calidad de los servicios públicos (habrá más OPEs en los próximos años); la puesta en marcha de lanzaderas de empleo en Llodio, Vitoria y Laguardia (haremos la presentación en cuestión de días) y planes específicos de empleo para los municipios con más paro que verán la luz en otoño; y la reformulación de la convocatoria de formación para ligarla a materias que demandan las empresas.

Son políticas todas ellas que se traducirán en unos casos directamente en nuevos puestos de trabajo y en otros en mejorar la cualificación de las personas desempleadas para que tengan más oportunidades de encontrar un trabajo.

No me quiero olvidar de la labor realizada junto a las Cuadrillas de Álava, incluido el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, para elaborar una oferta turística conjunta. Los resultados se verán próximamente.

Este mismo trabajo de coordinación se ha llevado a cabo en la Mesa de Artesanía.

Estoy subrayando el qué, pero quiero destacar también el cómo. Los socialistas hemos imprimido al Gobierno Foral una nueva forma de actuar, una nueva actitud, basada en el diálogo con instituciones, empresas, trabajadores y sociedad en general, y la búsqueda permanente de acuerdos. Esta nueva actitud la hemos practicado dentro, retomando el diálogo y la negociación con los sindicatos para recuperar las condiciones laborales que perdieron con el PP, y hacia afuera.

Esta voluntad de diálogo y consenso ha permitido desbloquear dos proyectos paralizados desde hace muchos años y que permitirán acabar con algunos de los tramos más peligrosos de la Red Foral de Carreteras: la reforma de la N-240 y de la N-124. Estos proyectos se van a hacer, sí, pero además se van a hacer con acuerdo.

Estas intervenciones van conllevar una importante inversión pública que contribuirá a activar la economía y crear empleo. Una inversión pública que ya está en marcha: los proyectos licitados, adjudicados y adjudicados en los últimos doce meses en el área de carreteras suman más de 13 millones de euros.

Por cierto, la evolución del desempleo estos últimos doce meses ha sido positiva. No podemos estar satisfechos teniendo a 23.678 alavesas y alaveses sin trabajo, tampoco con las condiciones de mucho del empleo que se crea, pero hay que saludar que más de 2.104 personas hayan encontrado un trabajo en este último año. Existen retos como superar la temporalidad, los trabajos sin jornadas completas, el paro femenino, y desempleados de larga duración, mayores de 45 años, para los que gracias a los acuerdos con otros grupos, en este caso con Bildu en el presupuesto hemos podido plantear formación específica para este colectivo.

Termino citando la puesta marcha de las nuevas líneas de transporte interurbano y las mejoras introducidas en las mismas. Los resultados, con un incremento medio de viajeros este primer trimestre de entre 17% y el 34% según concesiones, indican que las decisiones han sido acertadas.

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Podemos asegurar que la fórmula de colaboración política entre PSE y PNV suma a dos culturas políticas diferentes que permiten gobernar una sociedad plural, una sociedad abierta, donde no hay una mayoría absoluta, pero que comprometiéndose con los retos de la ciudadanía, mantiene una relación fluida con el resto de fuerzas políticas, excepto con el PP, por su cerrazón de posicionarse en contra de todo. Gracias a la fluidez en las relaciones y en poner a la ciudadanía como protagonista de nuestra acción de gobierno se ha conseguido que haya presupuesto. La fórmula de colaboración política entre el PSE y el PNV produce notables efectos de convivencia desde la diversidad.

Álava es un ejemplo de que no tener mayoría absoluta en un gobierno, no impide dar a la ciudadanía atención y servicios, porque las instituciones son acreedores de esas políticas, porque ellos cumplen sus obligaciones y las instituciones tienen que cumplir las suyas.