Tras un proceso de elección de las candidaturas a la Alcaldía de Vitoria-Gasteiz y a la Diputación Foral de Álava, el Partido Socialista presenta sus candidatas. Por primera vez, mujeres, en los dos casos.

Delante nuestro tenemos un gran reto: que estas elecciones municipales y forales den un giro de 180 grados a la política de la derecha rancia y reaccionaria que nos gobierna. Porque queremos ir en dirección contraria a como han estado transitando ellos.

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Queremos sacar a buena parte de la ciudad, quizás a la mayoría, de esos sentimientos de resignación y frustración, de esa sensación cada vez más colectiva de que no hay un futuro mejor para las actuales generaciones y para sus hijos.

Queremos sacar al Territorio Histórico de Álava de ese túnel de recortes, de restricciones y de falta de oportunidades en el que nos ha metido la derecha.

La lacra actual de nuestra sociedad se llama desigualdad y la derecha no va a cambiarla, va a acrecentarla porque la desigualdad aumenta con cada paso que la derecha da a favor de la reducción de lo público y dando oportunidades para que los servicios públicos rentables se conviertan en negocios.

Queda poco tiempo para esas elecciones forales. La próxima legislatura tenemos, como decía, varios retos, cambiar drásticamente de rumbo la política practicada por el Partido Popular, apoyada unas veces por el PNV y otras por Bildu, y recuperar el prestigio de la política y de sus representantes,  y eso sólo se consigue dando seguridad y transparencia a la gestión pública y resolviendo los problemas que afectan a la ciudadanía.

Para conseguir este cambio radical es muy importante que el Partido Socialista tenga el mayor peso posible en la sociedad y en las instituciones. Porque somos el partido que damos garantías, tenemos un pasado y sobre todo nuestras ideas tienen futuro para luchar contra los abusos de los más poderosos, para recuperar los derechos de los más débiles y para recuperar los servicios púbicos eliminados o reducidos, porque el partido socialista ha estado siempre presente en su puesta en marcha y en su desarrollo.

Hoy el gran proyecto del Partido Socialista es garantizar que vamos a deshacer lo andado por el Partido Popular que nos ha llevado a esta situación. Queremos cambiar la política económica, también en las instituciones locales, también en la Diputación. Y se puede.

Tenemos más recursos gracias a la reforma fiscal, podemos tener más con la persecución del fraude fiscal, con la negociación de la deuda y con la  ampliación del déficit público, porque en este momento es el sector público el que puede recuperar la economía. También desde la Diputación se puede dinamizar la economía, desde el sector público foral se pueden plantear exigencias a las empresas que contraten con la administración que respete la clausulas sociales que permitan unos salarios y condiciones laborales dignas.

Podemos poner en marcha un programa de segunda oportunidad para los autónomos, ahora condenados a no poder crear nuevos proyectos empresariales. Mejorar las condiciones de vida de los alaveses y alavesas y crear empleo desarrollando la Ley de Dependencia, recuperando políticas culturales, de mantenimiento del patrimonio histórico y artístico, de mejora de las carreteras, de infraestructuras de depuración de aguas, políticas deportivas, medioambientales y de apuesta, desarrollo e implantación de las energías renovables.

Debemos enfrentarnos a nuevos problemas como la pobreza energética y debemos controlar a todos los cargos públicos con inspecciones que eviten la corrupción. Y debemos hacerlo todo aumentando la transparencia a través de la publicación de las agendas políticas para conseguir los objetivos marcados y con una mayor participación ciudadana en la vida institucional.

La Diputación Foral de Álava no sólo tiene que trabajar en políticas de competencia foral, sino debe insistir e influir en las políticas que no siendo de nuestra competencia, nos afectan. Quiero ser Diputada General para ser visible en las políticas del Gobierno Vasco y del Gobierno de España que inciden directamente en Álava, que afectan a su desarrollo y a su potencialidad. Me estoy refiriendo a Foronda, a la eliminación de las inversiones para continuar con el proyecto VIAP, al futuro logístico, hablo de la intención del PP de reabrir Garoña poniendo en riesgo la seguridad de las personas que residen en nuestro Territorio Histórico.

Hablo de la eliminación de las inversiones del Tren de Alta Velocidad. Hablo de la falta de intención de seguir invirtiendo en la extensión del tranvía, hablo del futuro de Treviño, o del mantenimiento de la prestación de servicios públicos por parte de los Ayuntamientos hoy puesta en riesgo por la Ley de Racionalización.

Todos estos son los grandes proyectos y retos de futuro de Álava, porque son lo que hoy espera que resolvamos la mayor parte de la ciudadanía. Son proyectos que incidirán decisivamente en la reducción de la desigualdad, en el avance de las oportunidades, en la recuperación del bienestar y del empleo, en la recuperación económica. Y esos son los objetivos de los socialistas.

Somos la alternativa a la derecha y a los nacionalismos excluyentes. Somos la garantía para que los cambios radicales sean creíbles. Porque lo hemos hecho en nuestros 135 años de historia y lo estamos haciendo en las instituciones alavesas y en el Gobierno Vasco. Por ejemplo, en la negociación presupuestaria, apostando por partidas presupuestarias que incidan en el empleo, en la implicación institucional en los nuevos problemas que afectan a las familias a las que golpea cada vez más fuerte el desempleo y la pobreza, que apoyen al tejido asociativo, a los proyectos empresariales en todos los ámbitos, en la formación.

Y lo seguiremos haciendo con una política social de solidaridad, con una política de servicios públicos universal y gratuita, con una política fiscal justa, con una política energética limpia y sin precio especulativo, con una política de convivencia, con una política de tolerancia cero a la corrupción.

Como veis, tenemos mucho trabajo en un momento difícil para la política, pero con fuerza, valentía y coherencia con los valores socialistas, siendo cómplices con la ciudadanía progresista, lo conseguiremos. Álava se juega mucho y el Partido Socialista debe tener fuerza para ser útil a la ciudadanía, para conseguir el cambio en la forma de hacer política que la sociedad alavesa se merece.

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Por todo esto, no es casual el lugar elegido para la presentación de nuestras candidaturas a la Diputación Foral de Álava y la Alcaldía del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Para aquellos que desconozcan la historia del lugar, comentar que Los Arquillos fueron construidos en el siglo XVIII por Justo Antonio de Olaguíbel y Nicolás Díez de Güemes y, además de su gran valor arquitectónico, es la respuesta al problema que se planteó en la ciudad al intentar unir el casco antiguo de Vitoria con el nuevo Ensanche, entonces en construcción. “Los Arquillos”, de esta forma, nos han permitido a los vitorianos salvar el importante desnivel por medio de una serie de edificios escalonados y hacer que las calles medievales sean accesibles desde el ensanche neoclásico.

Con este ejemplo, quiero señalar que las elecciones que se nos plantean por delante son todo un reto para la sociedad gasteiztarra y alavesa. No solamente porque en ellas se va a determinar parte de nuestro futuro, de cómo queremos salir de la crisis económica en la que estamos inmersos desde hace ya demasiados años, sino también porque las dificultades que se nos plantean como colectivo humano y comunidad política vienen siendo asediadas en los últimos meses por una derecha irracional que pretende, con el objetivo de arrancar un puñado de votos, dividir a nuestra ciudadanía. Precisamente por ello, comentar que la labor de los y las candidatas del PSE-EE de Álava al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y a la Diputación Foral va a pasar inexorablemente por volver nuevamente a cohesionar, unir e ilusionar a todos los ciudadanos y ciudadanas de nuestro Territorio Histórico entorno a un proyecto político y social que busque una salida solidaria a la crisis.

Nada más, muchas gracias.