Compañeras, compañeros, estas elecciones tienen un componente muy especial.

Un componente muy especial porque se producen tras una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes.

Tienen un componente muy especial porque en un periodo muy corto de tiempo, en un espacio de cuatro meses, los avatares de la vida nos han hecho muy frágiles, muy vulnerables, nos han cuestionado la fortaleza de los servicios públicos, de nuestra economía, de nuestra movilidad, de cómo vivimos, de cuál es nuestro sentido de la responsabilidad y de cómo actuamos ante ella.

Este tiempo previo a las elecciones, que tuvieron que ser aplazadas, nos ha puesto a todos y a todas a prueba y el resultado ha sido muy desigual por un lado y muy instructivo por otro.

En este tiempo hemos podido comprobar quién está en política para servir a la ciudadanía y quién está para servirse de ella.

Hemos podido comprobar quién antepone el interés general, y quien sólo atiende al interés particular.

Hemos podido comprobar quién es sensible a los problemas y necesidades de la ciudadanía, y quien utiliza el dolor y la angustia para proseguir en esa característica tan acusada de la derecha de apostar por cuanto peor mejor, por obstruir la gobernanza si ellos no ocupan el Gobierno.

Hemos podido comprobar cómo nuestra llamadas al diálogo, al entendimiento, al acuerdo, a la unidad frente a la emergencia, eran contestadas con salidas de tono, con portazos y con insultos.

Hemos podido comprobar cómo las políticas de las derechas extremas solo han buscado daño gratuito y más crisis sobre la crisis.

Hemos podido comprobar que para defender y proteger los derechos de todos y todas las dimensiones son importantes, que la provincia se nos quedaba pequeña, que la Comunidad Autónoma también, que el Estado también, que incluso la Unión Europea también.

Porque sí hablamos de vacunas necesitamos a la investigación del mundo entero.

Si hablamos de producir equipos de protección y de atención sanitaria necesitamos de unas buenas relaciones internacionales.

Porque sí hablamos de gastos inesperados, de deuda, de cómo financiar los gastos extraordinarios necesitamos a la Unión Europea.

Porque sí hablamos de garantizar el abastecimiento de productos necesarios, sí hablamos de montar en tiempo récord instalaciones de refuerzo sanitario, o de garantizar la desinfección de instalaciones públicas, necesitamos la acción solidaria y coordinada de los servidores públicos de Euskadi y de España.

En este tiempo hemos comprobado dramáticamente que la derecha
sigue siendo muy reaccionaria.

Hemos comprobado que los nacionalismos no tienen ni tendrán
soluciones a gran escala.

Que la doctrina independentista puede ayudar al entretenimiento, pero que se queda muy lejos de las soluciones, porque Euskadi que gestiona todos sus recursos necesita de recursos adicionales para poder mantener sus políticas públicas.

Y el 12 de julio toca arrimar el hombro para ayudar a que las soluciones socialistas que desea la mayoría de la ciudadanía vasca encuentren apoyo y sumen músculo en las urnas.

En la política vasca hoy hay muchas propuestas para reclamar el apoyo mayoritario de la ciudadanía.

  • Están los que no hace mucho decían que ellos solo querían programa, programa y programa, y hoy lo han traducido en solo gobierno, gobierno y gobierno.
  • Están los que dicen que lo de los demás es la vieja política y que ellos disponen de la nueva.
  • Están los que se han enredado tanto en disputas internas que han terminado perdiendo el tren de la realidad.

Todos quieren gobernar y la pregunta que me sugieren es la de creéis que se puede gobernar sin haber hecho y sin haber aprobado las prácticas.

Creéis que se puede estar preparado para gobernar, cuando dejas de acordar los presupuestos por venganza política, cuando te da miedo a acordarlos y haces de capitán araña o cuando acuerdas y acto seguido reniegas de ellos.

¿No os parece ver ahí en esas definiciones al Partido Popular, a EHBildu y a Elkarrin-Podemos?, por riguroso orden de aparición en escena.

Euskadi no puede entretenerse ni en independencias, ni en experimentos, con tantos problemas y con problemas tan serios como tiene la ciudadanía.

Euskadi necesita valentía política para aparcar lo que divide y centrarse en la igualdad en la solidaridad, en lo que une.

Euskadi necesita compromiso, capacidad de riesgo, determinación para que los acuerdos no te hagan temblar.

Euskadi necesita reforzar sus políticas públicas, sus servicios sociales.

Euskadi necesita que su economía tenga el acompañamiento institucional.

Ahí está el compromiso de los socialistas vascos, un compromiso avalado por una trayectoria, que ahora se puede y se debe reforzar con el voto de tantos y tantos ciudadanos que ya lo hicieron hace muy pocos meses, y que ahora volvemos a solicitar con los deberes hechos en Euskadi y en España.