Celebramos este Comité Provincial para hacer una valoración política del tiempo que vivimos y muy especialmente de las elecciones autonómicas.

A causa de la pandemia llevamos meses trabajando con muchas limitaciones, es la primera vez que nos reunimos tantos compañeros y compañeras en un espacio cerrado y lo primero que quiero deciros es que me alegro de veros y de que estéis bien.

Quiero agradeceros el trabajo hecho en el partido, en las instituciones y en la campaña electoral, y quiero remarcar el agradecimiento por lo que hemos conseguido en Álava, mantener los votos de las últimas elecciones, mejorar el porcentaje de votantes, siendo los que más hemos aumentado de los tres territorios y aumentar la representación parlamentaria pasando de tres a cuatro parlamentarios, y todo ello en medio de un escenario político inédito, plagado de dificultades, con muchos motivos para la desmovilización ciudadana.

En este capítulo de agradecimientos el más grande es para quienes nos han votado porque ellos y ellas son quienes dan sentido a nuestra existencia y trabajo.

De una representación de 10 parlamentarios, en Álava hemos obtenido 4, con una renovación de la mitad de la candidatura, frente al tercio en Bizkaia o la repetición en Gipuzkoa.

Enhorabuena Gloria, Txarli, María Jesús y Alberto.

La mayor incógnita de estas elecciones era la participación, 
y ciertamente se ha visto resentida en casi 10 puntos, 
por lo que el resultado para los socialistas en Álava 
puede considerarse como bastante bueno.

La alta abstención tiene muchas causas, señalaré algunas de ellas.

  • Es evidente que hemos sufrido un desgaste por la pandemia, que muchas personas que no han encontrado las respuestas a los múltiples problemas que nos ha creado, ha decidido no ir a votar expresando así su protesta.

Ciertamente resulta paradójico que cuando más se necesita la acción pública para enfrentarse a las consecuencias del COVID 19, sea cuando se ha producido la menor participación electoral.

Seguramente el miedo a los contagios y la pereza que a veces produce cumplir con las medidas de seguridad sanitaria, también han influido.

  • Entre nuestro electorado hemos acusado el desapego que existe históricamente a las elecciones autonómicas en comparación con generales y locales.
  • Que todos dieran desde hace meses por ganadora a la misma coalición de Gobierno, a la vez que se aseguraba un reforzamiento de la misma y una solvente mayoría absoluta también ha influido.
  • El tipo de campaña que hemos tenido que hacer ha sido fría, distante y nada propicia para crear clima electoral. El mismo aplazamiento de la cita electoral de abril a julio, y la controversia suscitada sobre si era conveniente seguir aplazando la cita, tampoco ha ayudado.

Sobre los resultados caben muchas apreciaciones porque, aunque no han sorprendido en cuanto a las tendencias previstas, si han alterado de manera importante la composición y expectativas de los grupos parlamentarios.

La primera, y más determinante, es que la fórmula de Gobierno que nos ha traído hasta aquí, y que sigue vigente en Ayuntamientos y Diputaciones, ha pasado a disponer de una mayoría absoluta que no se consiguió en la legislatura anterior.

Los dos partidos que hemos formado coalición de Gobierno hemos aumentado 
la representación y lo hemos hecho en una proporción similar en lo que a 
porcentaje en votos y escaños se refiere.

Remarcó este último dato porque si bien las expectativas que otros nos habían creado a través de los sondeos de opinión y de la opinión sin sondeos eran más altos, nuestro resultado no debe ser comparado con esas predicciones y si con el comportamiento electoral de la otra fuerza que también gobernaba, y con las demás fuerzas parlamentarias que se sometían a examen.

  • Elkarrekin Podemos ha caído en picado con una bajada muy superior a la prevista inicialmente. Su división interna y sus contradicciones políticas por su labor parlamentaria, muy especialmente por haber acordado los últimos presupuestos y después haber renegado de ellos, les han llevado a este enorme descenso.
  • En cierto modo su resultado y trasvase de votos a Bildu es la consecuencia de toda una legislatura haciendo seguidismo de los nacionalistas radicales y siempre tratando de desmarcarse de la política de Podemos en España, y de cualquier complicidad con el Partido Socialista de Euskadi. Un apunte más, el resultado de Elkarrekin si debilita la posición de Pablo Iglesias, en absoluto la del Gobierno de Coalición.
  • Bildu también de forma sorpresiva ha aumentado su representación por encima de las previsiones, ha sido el gran beneficiado de la caída de Elkarrekin Podemos, y quizás una de las frustraciones de la legislatura a comenzar porque no es seguro que su mayor resultado vaya a convertirse en más influencia política.
  • El Partido Popular también ha sufrido una caída enorme que se agrava más porque de los 6 escaños obtenidos, dos pertenecen a Ciudadanos, y además han contribuido a la entrada de VOX en el Parlamento.
  • Desgraciadamente para la democracia los fascistas con credencial democrática, han encontrado otro aliado extraordinario en los radicales abertzales que les han publicitado mediante acoso buena parte de la campaña.

Con estos resultados y con estas apreciaciones sobre los resultados, la hoja de ruta para los socialistas está bastante clara, nos presentamos a estas elecciones con un balance a nuestras espaldas, con una gestión de Gobierno, que sometíamos a examen de la ciudadanía, y la ciudadanía nos ha aprobado.

Nuestra apuesta y dedicación a la estabilidad política, al funcionamiento de las Instituciones, a la gestión de áreas de gobierno, ha resultado positiva y merece la pena proseguir.

El Partido Socialista hoy lidera la izquierda no nacionalista, 
suma en la única coalición de gobierno posible políticamente 
y es decisivo para impedir aventuras independentistas, 
asegurar la agenda social, mejorar la convivencia entre diferentes.

Nuestra política de alianzas está muy marcada en Euskadi, lo está por nuestras propias decisiones y también por el Partido al que pertenecemos.

El Partido Nacionalista Vasco es socio preferente del Partido Socialista Obrero Español y del gobierno de la nación.

Con el conformamos mayorías para garantizar la gobernanza en España y ojo al dato si PNV duda o titubea en los acuerdos, también Bildu puede formar parte de los acuerdos con el PSOE, como así ha ocurrido recientemente.

Señaló esto por dos razones.

La primera, porque hay quien piensa y no le falta razón, que en Euskadi los socialistas no disponemos de demasiada autonomía política y tampoco somos los portadores de las buenas políticas que de España llegan aquí.

La segunda, porque cuando el PSOE lo necesita puede echar mano de Bildu, y cuando también lo necesita puede imponernos que nosotros no lo hagamos.

Así es la realidad. La política es también un escenario magnífico para las contradicciones. Por decirlo todo para equilibrar, es verdad que este es el modelo de partido que hemos elegido libremente, que en el socialismo lo general es más importante que lo particular, y que cuando al PSOE le va bien al PSE también le va mejor.

Recuerdo que estaba haciendo estas reflexiones con respecto a nuestra política de alianzas y sumó una más, hoy gobernamos Ayuntamientos y Diputaciones con la misma coalición con la que hemos gobernado Euskadi, y con la que lo seguiremos haciendo salvo que ocurra algo tan inesperado que ni se nos ocurre qué puede ser.

Compañeros y compañeras, es verdad que el panorama político es muy difícil y angustioso, por estas y por otras razones.

  • No sabemos la evolución y repercusión del COVID 19 en los próximos meses, en la salud, la economía y la atención social.
  • Tampoco sabemos cuánto tiempo estará presente en nuestras vidas.

Los episodios que estamos viviendo de nuevos brotes son muy inquietantes y generan mucha confusión, hay sectores de la economía que no se recuperan, que no ven un horizonte de estabilidad suficiente para continuar con sus negocios.

Las políticas públicas desarrolladas desde el punto de vista sanitario, económico y social son de una envergadura extraordinaria y a la vez imposibles de sostener con nuestros recursos.

El Gobierno de España durante el confinamiento ha creado un escudo social extraordinario, sin precedentes, jamás visto, defendiendo el empleo, garantizando un ingreso mínimo vital, ayudando a las empresas, a los autónomos, aumentando la financiación a Comunidades Autónomas, ayudando al gasto añadido en sanidad y educación.

Afortunadamente la Unión Europea acaba de gestar un acuerdo histórico cargado de sensibilidad social y solidaridad, con los países miembros en función del daño soportado por la Pandemia, un acuerdo en el que nuestro Presidente Pedro Sánchez ha trabajado sin descanso, lo ha peleado sin desmayo hasta conseguirlo, y por ello merece nuestra felicitación y agradecimiento.

El empleo en los próximos meses puede sufrir mucho si no dominamos a la pandemia. Los ERTES no pueden mantenerse ilimitadamente. La recaudación pública ha caído mucho. Y hay noticias que estremecen como la de Tubacex.

Además, la falta de civismo y compromiso de una parte de la ciudadanía con las medidas de seguridad sanitaria perjudica mucho la posibilidad de recuperar y reorganizar la actividad de la sociedad sin riesgo de retroceder.

En este conjunto de situaciones y retos, el rigor, la experiencia, la sensibilidad social, el compromiso solidario del Partido Socialista solo tiene un destino, estar en la sala de máquinas de la organización de la sociedad para que la ciudadanía tenga más oportunidades de ser atendida en sus necesidades desde una acción cercana a la igualdad, dotada de valores, segura de proteger la salud y la vida digna por encima de cualquier otro objetivo.

Nuestra prioridad es salir cuanto antes de esta crisis sanitaria, económica y social, es salir de ella no dejando a nadie abandonado a su suerte, es salir de ella con una política progresista en España y en Europa, para conseguirlo necesitamos que el Gobierno de Pedro Sánchez dure toda la legislatura, y que los Gobiernos Autonómicos aliados lo sigan siendo.

Hoy para la economía hay dos escenarios posibles, el de una recuperación con paso firme, o el de una recuperación con sobresaltos. Sea cual sea la evolución mejor nos irá a todos participando los socialistas en sus decisiones.

Entre nuestras prioridades también está que Euskadi no vuelva a tensionarse con políticas soberanistas.

Hoy que hay más representación soberanista en la cámara vasca que ayer, más determinante es nuestra política para que eso no ocurra.

Quienes nos han votado se merecen lo mejor de nosotros y nosotras.

Merecen que saquemos rentabilidad a sus votos.

Quienes se han abstenido y en otras ocasiones si nos han votado también lo merecen porque además queremos recuperarlos.

Quienes nos dejamos la piel todos los días en las tareas políticas sabemos la diferencia entre hablar y hacer, entre opinar y resolver, entre reivindicar o decidir.

Hacer, resolver o decidir da mucho más sentido a nuestra política, a nuestra utilidad, a nuestra razón de ser.

Sigamos trabajando, muchas gracias.